domingo, 10 de julio de 2016

Te digan las rosas...


                               (Autorreferencial)

  "Te digan las rosas todo lo que yo te quería decir", leía la esmerada tarjeta, en cuidada y masculina cursiva, que llegó a su oficina coronando un magnífico ramo de rosas rojas aquella mañana después de la noche en la que se habían citado por primera y única vez. 

-Pobre tipo, sus buenos mangos le habrán costado...

La llamó por la tarde, confiado de haberla ganado. Ella puso mil excusas, que hoy estaba cansada, que mañana no podía, que el fin de semana se le complicaba. 

- ¿Qué pasa, linda? ¿No te gustaron las rosas?

- Es que a mí las rosas no me dicen nada...



A boca de jarro

18 comentarios:

  1. uffff
    ni ganas de obsequiar algo de nuevo a aquella señorita
    jijiji

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  2. Que bueno Fer.
    Que corto relato y cuanto mensaje... Aunque las rosas no digan nada.
    Besos

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    1. Gracias por tu valoración, compañero en letras ;)!

      Besos!


      Fer

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  3. Vaya, ¡qué mala suerte! Es lo malo de elegir mal las palabras, que a veces se vuelven en nuestra contra...
    Un besillo.

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    1. Pude ser también el hecho de dar con una chica difícil de complacer, María ;)! Gracias por tu visita!

      Un beso.

      Fer

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  4. ¡La rosas no hablan! Qué mejor que una voz cálida y susurrante.

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  5. A mí las flores tampoco me han dicho nunca nada, me pueden gustar más o menos, pero no recibo ningún mensaje de ellas, jajaja.
    Ese enamorado debería trabajarse más su propia dialéctica y no delegar en una planta para que le haga el trabajo.
    Muy bueno, Fer, me ha encantado.
    Un beso.

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    1. Mucha metáfora y poca dialéctica, eso es, ja,ja!

      Un beso y mil gracias, Kirke.

      Fer

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  6. Buena respuesta aunque yo casi lo tengo peor: a mí las rosas ya no me huelen a nada.

    Besos

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    1. Es muy buena tu respuesta, Krapp. Las personas a quienes les abrimos las puertas de nuestras vidas deben ser cuidadosamente olidas.

      Besos y gracias.

      Fer

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  7. Fer paso a saludarte, y sa disfrutar un ratito con tus entradas...
    Pobre chico que fío todo a las rosas...y el que se olvido de usar la lengua porque lo suyo eran los números...que poco conoce a las mujeres, que se mueren por unas palabras dulces al oído.
    Me ha encantado la receta de "ropa vieja"...ya se sabe que donde hubo amor...siempre quedan brasas, solo hay que atizarlas para que surja el fuego, un fuego que lo queme todo.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Te agradezco la visita, la atenta lectura, y deseo que todo se vaya acomodando en tu vida, querida Julia.

      Un beso grande!

      Fer

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  8. Las rosas siempre dicen algo, las miradas dicen algo, ciertos ademanes dicen algo... aunque si no le interesa, bien le puede plantar un beso y no se va a dar por enterada.

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    1. Gracias por lo que tú has dicho.

      Un saludo.

      Fer

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  9. ¡Que vamos hacer! se equivocó el de la letra cursiva. Suele suceder. Genial.

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    1. Muchísimas gracias, José.

      Un abrazo!

      Fer

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."