viernes, 11 de noviembre de 2011

Una razón más para ser optimista



 Hace poco escribí un artículo acerca de la realidad laboral que se percibe desde la lectura de los avisos clasificados para el blog chileno al que contribuía, Be Bloggera. Fue en verdad mi última contribución a ese blog, y la encaré con un poco de investigación en los periódicos locales. Aquí va el link para quien esté interesado, aunque resumiré y ampliaré lo allí expuesto:


 Analicé entonces la realidad que se ha establecido para quedarse del trabajo temporal, modalidad muy arraigada en el presente en nuestro país. El trabajo temporario, o "eventual", se ha convertido en una realidad permanente entre nosotros, sobre todo entre los jóvenes. Las cifras de desempleo entre los que pertencen a las nuevas generaciones son desalentadoras de acuerdo a un informe del mes de septiembre del diario argentino Clarín: en la franja etárea que va desde los 18 a los 25 años,  el desempleo duplica la tasa promedio, posicionándose por encima del 15%, y el 45% los trabajadores jóvenes que se encuentran con un empleo son temporales.



 El mundo del trabajo se ha complejizado, no solamente por su inestabilidad e impresibilidad a corto, mediano y largo plazo, sino además por el hecho de que, en el mismo lugar de trabajo, conviven tres generaciones bien diferentes: la generación que ingresó al mundo laboral en los ochenta, denominada "X", a la cual pertenezco, generación catalogada como "perdida", como a veces me siento, la de los 90, llamada "Y", y los más jóvenes, que se iniciaron en los dosmiles, y siguen sumándose, denominados "los milenarios".




 De acuerdo a otro informe, esta generación de milenarios “piensa y procesa la información en forma diferente a sus predecesoras” (Prensky) y “son la generación más inteligente de todos los tiempos” (Tapscott). Entender a esta generación, que está entrando al mercado laboral y a la universidad, es por lo tanto clave para muchas instituciones, incluyendo a las empresas y el sistema educativo. Pero sobre todo, son la nueva generación de consumidores. “Las empresas están ansiosas por comprenderlos por qué ellos ganan y gastan grandes cantidades de dinero”, dice Tapscott (pag. 188).

Fuente: Diario Clarín, 6  de octubre del 2011, tomado de Don Tapscott, "Grown up Digital", traducido como "La era digital" (McGraw Hill). El subtítulo es “Cómo la generación net está transformando al mundo”.



  Tres generaciones que coinciden y compiten en un mismo ámbito laboral, y que por cierto son muy disímiles en cuanto a sus aspiraciones laborales en términos de sentido de pertenencia, satisfacción personal, realización profesional,  remuneración pretendida, dominio de las ya no tan nuevas tecnologías, e inclusive, respecto de lo que cada una entiende por buena presencia en el lugar de trabajo en el que cohabitan:


















 También analicé lo contradictorio y utópico de muchas de las búsquedas que reflejan los avisos clasificados, tal como la demanda que se le hace al joven que busca trabajo, y que tal vez sea un estudiante avanzado de una carrera universitaria, de contar con un número abrumador e impensable de requisitos, desde experiencia relevante y comprobable, hasta capacidad de liderazgo y dedicación exclusiva o full time. Ésto en Literatura sería considerado un oxímoron.



  A quienes han pasado ya la barrera de los 45, también se les hace complicado el panorama. Siendo profesionales mayores, y padres de familia generalmente, se les pide ya no sólo experiencia comprobable en empresas de primer nivel, empresas que entiendo no abandonarían por motus propio si hubiesen logrado conquistar un puesto estable en ellas, sino además, y a menudo, movilidad propia, disponibilidad para viajar al interior y/o exterior, capacidad proactiva y negociadora, organización, ganas de crecer y capacitarse, varios idiomas  y amplio dominio de herramientas informáticas.

 Ésto es lo que se espera de un padre o una madre de familia tipo, quienes deben asistir a su familia en el hogar en presencia, y que seguramente cuentan con escaso tiempo y energías para seguir capacitándose más allá de su bien ganado título universitario, a menos que se les ofrezca capacitación in situ. Es este el perfil  de los "inmigrantes digitales", que no se sienten del todo confiados en sus habilidades y recursos tecnológicos. Y que además, paradójicamente, se ven forzados a mantener a hijos que son "nativos digitales" cada vez por más largo tiempo, ya que la generación de los milenarios, considerada como "la más inteligente", es la generación de esos hijos que no quieren o no pueden volar del nido paterno, ya sea por comodidad, o por la escasez de oportunidades de trabajo estable y bien remunerado que les impide independizarse. A estos jóvenes, que a veces ni estudian, ni trabajan, desmotivados un poco por lo que perciben del mundo adulto, y otro poco por la comodidad de encontrarse con la heladera llena, se los conoce como la generación ni-ni (ni trabaja, ni estudia).



 Por otra parte, apunté que prácticamente no había avisos en la sección de clasificados del periódico que solicitaran profesionales más allá del límite de los 45 años de edad.

  Escribí un artículo extenso, e hice hincapié en lo complejo del mundo laboral actual: adultos con una expectativa de vida mayor compitiendo con jóvenes a los que muchas veces  mantienen en sus propios hogares, ya que son sus propios hijos grandes ya, quienes, por los  diversos motivos expuestos, siguen dependiendo de ellos económicamente. Y búsquedas irrealistas, absurdamente ambiciosas, o lastimosamente limitadas por el tope de edad.

  Sin embargo, uno de los expertos consultados para el informe de Clarín sentenciaba:


"Una persona de 50 años que acredite 25 años de vida laboral tiene un bagaje de experiencia fenomenal para volcar en cualquier empresa que lo contrate."



 Estoy total y absolutamente de acuerdo con este señor, aunque eso no es lo que reflejan las búsquedas. Esta semana, sin embargo, repasando el diario del domingo, me encontré con un aviso en el que, por fin, a menos en mi rubro, se hace caso omiso a lo que esta autoridad en materia laboral afirma, aunque no condice con lo que abunda en la sección de clasificados mayormente.
Mi pobre fotografía tomada del diario La Nación del domingo 6 de noviembre, Economía y Negocios, pág. 16.

 ¡Se buscan profesoras de inglés de más de cincuenta años! Otra razón para sentirme más optimista, como propone Punset. Aunque a esa edad, seguramente, ya estaré más deseosa de jubilarme que de salir a dar clases de ingles de 9 a 17 horas todos los días, para luego llegar a casa y ponerme a planificar y corregir para el día siguiente, amén de los quehaceres domésticos. En fin, siempe hay un pero, o una pera, en tanto de trabajar se trate... 


A boca de jarro

8 comentarios:

  1. Felicitarte por el trabajo tan exhaustivo que has realizado. Besos.

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  2. ¡Gracias, Neuri amorosa!

    Es un placer para mí. Aprendo mucho sobre la realidad que me toca vivir y que, como me propuse cuando arranqué con el blog, intento pensar en voz alta y compartir con quien esté gustoso de pensar conmigo.

    Te mando un beso grande!

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  3. Hola!!!!
    Será que soy del 60, por eso veo todo distinto, veo que algúnos de los jovenes quieren todo facíl, así como esta la foto del sillón y no puede ser.....pero claro soy una vieja rompe coco, jijiji
    Buen domingo y un abrazo de oso.

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  4. Hola, Común, bienvenida!!!

    Yo nací en el 68, aclaro. Soy de las que cae en medio de lo que se considera una y otra generación, y creo que no favorece: tendés a ser un híbrido... Pero entiendo tu sentir. Todo parece tan distinto.

    Mirá, te cuento algo: yo me puse a investigar sobre el tema porque mi esposo se ha pasado años mirando avisos clasificados. A sus 43 años y con una doble titulación, todavía no ha encontrado su lugar en el mundo laboral. Y seguimos sin entender tantas cosas...

    No sos vieja ni rompe cocos: los jóvenes de la foto son los que rompen los cocos, y te rompés el coco pensando cómo ayudarlos. Es el país que nos ha tocado... Hacés bien en mostrar las bellezas naturales del país en tu blog.

    Gracias, y abrazos de oso para vos también, aunque haga calor!

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  5. Hola de nuevo, de tres hijos tengo uno así, jijiji
    Para Mí los mejores meses para ir a las Cataratas del Iguazú son: Septiembre, octubre y noviembre porque despues hace mucho calor y en invierno no te podes mojar, jijiji

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  6. No desesperes: conozco varias mamás de ni-nis...
    Mandalo a secar las cataratas, por ahí reacciona...
    Gracias por el dato. Pensaba en Semana Santa, pero esperaremos... mientras ahorraremos.

    Un saludo: contestaste al toque, blogueando a full!!!

    Bien ahí!

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  7. Te dejo un enlace que ha aparecido en la prensa de hoy. Te contesté el otro día, pero mi comentario se borró y no tuve la paciencia de rehacerlo. En alguna manera era un cuestionamiento de esta moda-tendencia del pensamiento positivo y el optimismo profesional. El enlace es éste: EL PENSAMIENTO POSITIVO ESTÁ EN EL ORIGEN DE ESTA CRISIS.

    Un cordial saludo.

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  8. ¡Gracias, Joselu!

    Habrás notado que lo mío con lo del optimismo es un tanto sarcástico, otro poco emocional. Por algo sigo mirando avisos clasificados...
    No compro la pastillita mágica, no creo que sea cuestión de con qué cristal se mira la realidad: la realidad es, hay días en que la ves más negra que otros, pero lo cierto es que el mundo no ofrece demasiadas razones para ser un optimista a la violeta. Leeré tu enlace con muchísimo gusto.

    ¡Un cálido saludo,lamento el comentario perdido y celebro que hayas reincidido!

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© de todos los textos: María Fernanda Paz. Todos los derechos reservados.

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Vasija de barro

Vasija de barro

"Yo quiero que a mi me entierren
Como a mis antepasados,
En el vientre oscuro y fresco
De una vasija de barro.

Cuando la vida se pierda
Tras una cortina de años,
Vivirán a flor de tiempos
Amores y desengaños.
Arcilla cocida y dura,
Alma de verdes collados,
Barro y sangre de mis hombres,
Sol de mis antepasados.

De ti nací y a ti vuelvo,
Arcilla, vaso de barro,

Con mi muerte vuelvo a ti,
A tu polvo enamorado."